jueves, 13 de octubre de 2005
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CHICAGO, EEUU, Oct 7 (AFP) -
Transformar cenizas de seres queridos muertos en diamantes, colocarlas en urnas con la forma de un motor de Harley-Davidson o instalar pantallas de video en las tumbas para recordar al difunto refleja que el mercado de la muerte no se resiste a ninguna innovación en Estados Unidos.

"No le está permitido a todo el mundo", reconoce Van den Biesen, pero asegura que "para aquellos que han eligido inmortalizar a un ser querido en una alhaja, es una experiencia extremadamente positiva".
Chaqueta y botas de cuero de un típico amante de la motocicleta, bandana con una calavera anudada en la cabeza, Jeff Barrete, es un enterrador de la 'nueva ola'.
En el salón anual de directores de funerarias que se reúne en octubre en Chicago (norte), propuso el uso de una nueva generación de urnas funerarias: el tanque de una Harley-Davidson.
"Usted puede deslizar un tipo muy grande ahí dentro" explicó, como si lo hiciera ante un eventual cliente. Y asegura que su moderna urna está especialmente concebida para adaptarse al asiento de una moto "si le vienen ganas de llevar a su amigo de viaje".
Por ahora, la urna Harley-Davidson, que se vende en 1.350 dólares, ha tenido poco éxito, pero Barrette está convencido de que el éxito es cuestión de tiempo.
La empresa FuneralOne no concibe los entierros del mañana sin alta tecnología, y el presidente de la compañía, Joe Joachim, suscribió 1.500 contratos en los dos últimos meses.
La sociedad ofrece a sus clientes la posibilidad de crear videos retratando la vida del difunto y sitios de Internet consagrados a su memoria. Y propone además, difundir por Internet la inhumación del fallecido.
Publicado por Desconocido @ 9:54
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