miércoles, 12 de abril de 2006

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La legendaria marca Harley-Davison abre su primer concesionario en China

Ante los elevados impuestos a la importación de vehículos, el precio de los modelos será superior al de EE.UU. y oscilará entre 10.000 y 30.000 euros

PEKÍN. A partir de ahora, los motoristas chinos podrán entonar aquello de que han «nacido para ser salvajes» («Born to be wild») mientras circulan por las carreteras de su país a bordo de una legendaria Harley-Davidson. Y es que esta famosa marca, símbolo de la cultura estadounidense, ha abierto este fin de semana su primer concesionario en el gigante asiático, uno de los mercados con mejores perspectivas por el aumento superior al 9% que registra cada año su economía.
Esta tienda pionera en el coloso oriental se ubica en el cuarto anillo de Pekín, la ronda de circunvalación que rodea a la capital, y que además supone la frontera que no pueden traspasar las motocicletas de gran cilindrada (más de 250 centímetros cúbicos), prohibidas en el centro de las saturadas ciudades chinas. Dicho veto no será un impedimento para los amantes de la velocidad y las dos ruedas, puesto que China dispone de una descomunal red vial de 1,87 millones de kilómetros de longitud, de los que 34.000 kilómetros son autopistas que suelen estar cerradas a las motos.
A pesar de tales normativas y de los 100.000 muertos que se cobran cada año los accidentes de tráfico, la célebre firma de Milwaukee confía en asentarse en el mercado chino, donde las baratas marcas nacionales copan un parque cifrado en 80 millones de motocicletas. La mayoría de estos vehículos son utilizados por los campesinos de las zonas rurales para moverse de un pueblo a otro por tortuosos caminos de barro sin asfaltar. El objetivo comercial de Harley-Davidson es bien diferente y apunta hacia la emergente clase media urbana.
Para la legión de nuevos ricos
Dentro de ella, destaca la legión de nuevos ricos, surgida al amparo de las reformas económicas de corte capitalista iniciadas por Deng Xiaoping en 1978, los ejecutivos locales y expatriados de las cada vez más numerosas empresas instaladas en el país y los cuadros del todopoderoso Partido Comunista lo suficientemente jóvenes, modernos y ricos como para permitirse el lujo de pilotar una Harley.
No en vano, y debido a los elevados impuestos que gravan las importaciones de vehículos, los precios de estas motocicletas serán mucho más altos que en Europa y Estados Unidos al oscilar entre los 100.000 y los 300.000 yuanes (entre 10.286 y 30.859 euros). Aunque la renta media urbana apenas supera los 1.400 euros al año, el imparable desarrollo del mercado chino está llevando a las multinacionales occidentales a apostar por el gigante asiático, por donde ya circulan un millar de motocicletas Harley-Davidson compradas de importación por la nueva élite del país.
«Aquellos que poseen una Harley la usan para demostrar su personalidad o como un símbolo de su éxito», declaró a la agencia France Presse Hollis Zhao, un veterano de las dos ruedas que ha viajado en moto desde Pekín al Tíbet y que ahora dirige la tienda de esta marca en la capital china.
Un icono de rebeldía y libertad
La implantación en China supone el último hito de una compañía que nació en 1903 cuando dos veinteañeros, William Harley y Arthur Davidson, fabricaron su primera motocicleta. Desde entonces, Harley-Davidson se ha convertido en un icono de la rebeldía y la libertad que se suelen asociar con el indomable espíritu norteamericano.
Dos valores, por cierto, bastante difíciles de casar con un férreo régimen dictatorial como el chino, que aún se declara comunista y sólo permite cierta flexibilidad en los negocios, pero no en la política. Al margen de estas consideraciones, para festejar su desembarco en el «dragón rojo», el concesionario organizó el sábado una fiesta de inauguración en la que, bajo el lema «¡Cabalguemos!», participaron unos 150 «moteros» chinos, que ya se organizan en clubes y foros para acordar rutas y expediciones conjuntas y entre los que pronto podría surgir un grupo de «Hell Angels» («Ángeles del Infierno») de ojos rasgados.
La expansión como objetivo
Con su asalto a China, Harley-Davidson pretende seguir expandiéndose tras aumentar sus ingresos un 6,5% en 2005, hasta los 4.404 millones de euros. Según la compañía, los beneficios se elevaron un 7,8% y rebasaron los 791 millones de euros al llegar a servirse 317.169 motocicletas en todo el mundo. Aunque el 80% de su mercado se localiza en EE.UU., Harley-Davidson pretende consolidarse en Europa, cuyas ventas suponen el 10% de sus ingresos tras aumentar un 19% en 2005, y en Asia, donde Japón aporta el 3,6% de su índice de negocio.
Una vez superada la crisis de los años 70 y 80 por la dura competencia de las marcas niponas, como Honda, Suzuki, Yamaha o Kawasaki, el propósito para 2006 consiste en entregar entre 348.000 y 352.000 motocicletas, de las que sólo unos centenares irán a parar a China.
Para que los «moteros» del gigante asiático puedan cumplir algún día su sueño de montar una Harley, 14 operarios trabajan ya en el concesionario de Pekín Fen Huo Lun, propiedad del empresario Wan Jidong. Además de vender estos inconfundibles vehículos, la tienda también se ha especializado en accesorios y «merchandising» para llevar el singular «estilo Harley-Davidson» a las carreteras chinas, por donde hasta hace bien poco, durante la época de Mao, sólo circulaban bicicletas y vetustos camiones de inspiración soviética.
Publicado por Desconocido @ 17:10
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